⚠️ Aviso: este artículo cubre mis impresiones de la demo de Endless Ragnarok (disponible ahora) y todo lo que la expansión ofrecerá el 9 de julio de 2026. Las impresiones de jugabilidad son de la demo; el veredicto definitivo llegará con la versión completa. Y sí, habrá comparación con Echoes of Aincrad, porque las dos demos han caído casi el mismo mes y la comparación se pide sola.
El mes de las gafas que no salió como esperábamos
Dejadme que os ponga en situación, porque la historia de cómo he llegado a escribir esto tiene su miga.
Todos teníamos julio de 2026 marcado en rojo en el calendario. Era EL mes. El mes de volver a ponernos las gafas, como diría cualquiera que haya visto Sword Art Online. Porque llegaba Echoes of Aincrad: la gran apuesta de Bandai Namco para la franquicia, la superproducción que por fin, después de tantos juegos mediocres de SAO, iba a hacer las cosas en serio. El juego que prometía meternos dentro de Aincrad, esas cien plantas de la torre flotante donde miles de jugadores quedaron atrapados en el anime.

Y entonces salió la demo. Y como ya os conté largo y tendido en su análisis, no es lo que parecía. Ni de lejos. La superproducción tenía truco. Un truco que, para mí, le rompe la columna vertebral al juego (y ahora llegamos a él).
Pero esta historia no va de SAO. Va de lo que pasó cuatro días después.
Porque cuatro días después de la demo del Titán, sin hacer ruido, sin campañas millonarias, sin que medio internet hablara de ello, salió otra demo. De otro juego de anime. Uno que casi nadie tenía en el radar teniendo a la superproducción de Bandai al lado. Y yo, como tantos otros, le di una oportunidad casi por casualidad.
Se llama Granblue Fantasy: Relink. Y después de probar los dos juegos, tengo una conclusión clarísima, y la voy a defender en este artículo punto por punto: el pequeño le ha ganado la partida al gigante. A no ser que Bandai cambie muchas cosas antes del lanzamiento, claro. Pero a día de hoy, con lo que hay sobre la mesa, no hay color.
Vamos a verlo.
Para los que dicen que «un juego de anime no puede ser bueno»
Antes de entrar en materia, hay que desmontar un prejuicio, porque es la base de todo.
Existe una idea muy extendida, y muy injusta: que los juegos basados en anime son automáticamente malos. Cash grabs. Productos de licencia hechos deprisa y corriendo para sacarles los cuartos a los fans incondicionales. Y oye, no os voy a engañar: muchas veces es verdad. El mercado lleva décadas inundado de basura con licencia, juegos que se venden solos por llevar el nombre de una serie famosa en la portada y que por dentro están huecos.
Pero precisamente por eso, cuando aparece una excepción, hay que señalarla y aplaudirla. Y Granblue Fantasy: Relink es esa excepción. Es la prueba de que cuando un estudio en condiciones se toma en serio un juego de anime, sale algo que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de cualquier otro género.

¿Pruebas? Las tengo, y son sólidas. Lo desarrolla Cygames, el estudio detrás del fenómeno móvil Granblue Fantasy, con experiencia de sobra en este universo. El juego salió en 2024, y ahora, en julio de 2026, recibe la expansión Endless Ragnarok. Y los números del juego base ya cantaban desde el primer día: más de 2 millones de copias vendidas (un millón solo en las dos primeras semanas), un 80 en Metacritic, un 82 en OpenCritic y un 8 sobre 10 de IGN. No es un juego de culto de cuatro frikis nostálgicos. Es un éxito comercial y de crítica que se ganó su sitio a pulso, compitiendo de tú a tú con producciones que no llevan la etiqueta de «anime» colgada del cuello.
Así que la próxima vez que alguien os suelte el típico «bah, es un juego de anime, seguro que es malo»… le enseñáis este. Y punto.
Y ya que estamos, os pongo los números sobre la mesa sin trampa, para que la comparación de todo el artículo quede clara desde el principio: el juego base de Granblue cuesta desde unos 40 euros. El pack completo con la expansión nueva, unos 60. Enfrente, Sword Art Online: Echoes of Aincrad se va hasta los 110 euros en su edición más cara. Quedaos con esa diferencia, porque va a pesar durante todo lo que viene.
La premisa: islas en el cielo, una chica azul y una aventura que no para
Para los que no conocéis el universo de Granblue, os pongo en situación sin destripar nada importante.
Granblue Fantasy: Relink te lleva al Cielo de Zegagrande (Zegagrande Skydom), un mundo formado por islas flotantes que reposan sobre un mar infinito de nubes. Un escenario de fantasía clásica, luminoso y épico, surcado por naves voladoras que viajan de isla en isla. Tú encarnas al joven capitán de una de esas naves, la Grandcypher (puedes elegir entre Gran o Djeeta, la versión masculina o femenina del protagonista), que recorre los cielos junto a su tripulación persiguiendo un sueño: encontrar Estalucia, la isla legendaria del fin del cielo, siguiendo el rastro que dejó su padre.
Pero la aventura de verdad arranca cuando aparece Lyria, una misteriosa muchacha de pelo azul con un poder descomunal: la capacidad de invocar y controlar a las criaturas primigenias (Primals), seres de poder casi divino. El destino de Lyria y el del capitán quedan literalmente entrelazados (sus vidas están ligadas: ella entregó la mitad de la suya para salvar la de él). Y cuando ese poder colosal empieza a descontrolarse y la tripulación acaba dispersa por el Cielo de Zegagrande, comienza una historia de unas 20 horas, directa y sin relleno, con la amenaza de una organización fanática (la Iglesia de Avia y su líder Lilith) persiguiendo a Lyria por el poder que esconde.

Y aquí va mi primera impresión de la demo, que confirma lo que ya decían los jugadores del juego base: los personajes tienen carisma a raudales. Y no me refiero solo a los protagonistas. Hablo de TODO el elenco. Cada personaje jugable lleva su mochila, su historia, sus diálogos, su forma de ver el mundo, sus motivaciones. Se nota un mimo enorme en la construcción de cada uno de ellos, incluido el protagonista que elijas. Esto, que parece una tontería, es justo lo que separa un juego de anime hecho con cariño de uno hecho para sacar dinero rápido: aquí los personajes IMPORTAN.
La presentación narrativa está muy cuidada: buen doblaje japonés (también disponible en inglés para quien lo prefiera), escenas bien dirigidas, y un ritmo que no se hace pesado. Y atención a un detalle que para nosotros, los hispanohablantes, importa y mucho: una traducción al castellano impecable. Que no es poca cosa, ¿eh? Cuántas veces nos hemos comido traducciones de pena, llenas de errores, o directamente nos hemos tenido que tragar el juego en inglés porque ni se molestaron. Aquí no. Aquí está cuidado, y se agradece muchísimo.
El combate: machacar botones nunca fue tan disfrutón (con matices honestos)
Vamos al corazón jugable, porque aquí es donde Granblue se gana el pan de verdad.
El combate es un ARPG (RPG de acción) que, en su base más elemental, consiste en machacar X e Y encadenando combos. Dicho así, suena simple. Y lo es, en el buen sentido: es fácil de coger, cualquiera entiende cómo se juega en cinco minutos. Pero por debajo de esa accesibilidad hay más profundidad de la que parece, sostenida sobre tres pilares que conviene entender:
Los Link Attacks (ataques en cadena). Cuando aturdes a un enemigo, le rompes la postura o le bajas la guardia, se abre una ventana en la que todo el equipo puede atacar al mismo objetivo a la vez. Cuatro personajes concentrando todo su daño sobre el mismo enemigo en el mismo instante. Es tan espectacular como satisfactorio, y recompensa que juegues coordinado en lugar de ir cada uno a su bola.

Los Skybound Arts (los ataques definitivos). Cada personaje tiene su ultimate único, su gran ataque cargado. Y aquí está la gracia: si tenéis la barra cargada, podéis encadenar los Skybound Arts de todo el equipo en una secuencia llamada Chain Burst, soltando los definitivos de los cuatro personajes uno detrás de otro. Visualmente es una traca de luces, explosiones y números de daño que engancha una barbaridad. Es de esos momentos que te hacen sonreír cada vez que los ejecutas.
Las cuatro habilidades por personaje. Cada personaje cuenta con su propio set de habilidades asignadas, cada una con su efecto y su tiempo de recarga, que definen su estilo de combate. No se juega igual un personaje de cuerpo a cuerpo que uno a distancia o uno de apoyo, y eso da pie a que experimentes y encuentres el que mejor encaja contigo.
¿El resultado de juntar todo esto? Un combate sencillo de aprender pero genuinamente disfrutón, que en muchos momentos se siente más como un hack and slash a lo Devil May Cry que como un RPG tradicional. Es rápido, es vistoso, es directo, entra solo. Me ha gustado de verdad.

Ahora bien, voy a ser honesto, como siempre, porque para eso estamos: creo que el combate se podría pulir un pelín. No es el sistema más profundo del mundo si lo comparas con un hack and slash puro de los grandes, y a ratos peca de simple o de repetitivo. Para lo que es (un ARPG cooperativo accesible, pensado para que cualquiera pueda disfrutarlo), cumple de sobra y se disfruta un montón. Pero no esperéis la profundidad mecánica de un Devil May Cry o un Bayonetta de verdad. Es disfrute directo, no maestría hardcore. Y está bien que así sea, porque ese es justo su público.
Un detalle de accesibilidad que me ha parecido muy interesante: el juego incluye modo semiautomático y automático completo (Assist Mode). Es decir, puedes activar que el juego ejecute los combos por ti, e incluso que lance los Skybound Arts solo, para que quien no domine la acción (o simplemente quiera relajarse y disfrutar de la historia sin agobios de ejecución) pueda hacerlo sin problema. Me parece una idea estupenda para abrir el juego a más gente. Eso sí, os aviso desde la honestidad más absoluta: en la demo los he probado todos y no me han terminado de funcionar demasiado bien. A veces el personaje hacía cosas raras o no respondía como esperaba. Es una demo, así que habrá que ver cómo queda en la versión final, pero de momento esa parte concreta me dejó algo frío. Lo digo para que nadie se lleve un chasco: la intención es buenísima, la ejecución en la demo, mejorable.
El apartado visual: anime hecho a mano que va como un tiro
Aquí me quito el sombrero directamente. El apartado artístico de Granblue es de lo mejor que vais a encontrar en su género, y es de las cosas que más me ha enamorado de la demo.
Tiene un estilo anime muy marcado, tan cuidado que casi parece hecho a mano. Cygames ha cogido el característico arte 2D de la saga Granblue (que es precioso de por sí) y lo ha trasladado a las tres dimensiones con un gusto exquisito. Los modelos de los personajes, la iluminación, la paleta de colores, las animaciones… todo respira ese amor por el detalle artístico que define a la franquicia. Se siente limpio, fluido, ligero. Nada recargado, nada sucio. Es ese tipo de juego que da gusto mirar aunque no estés jugando.

Y aquí viene un punto que en 2026 hay que destacar sí o sí, porque está la cosa como está: en rendimiento, va como un tiro. Suave, estable, sin tirones que te saquen de la pelea, sin caídas de frames en los momentos de más jaleo en pantalla. En un año donde medio catálogo de grandes lanzamientos sale roto, mal optimizado y arrastrándose a 20 fps inestables, que un juego se vea ASÍ de bien Y corra ASÍ de fino es para aplaudir con las orejas. Cygames ha hecho los deberes técnicos, y se nota.
El golpe definitivo: cooperativo, online y crossplay frente al «MMO» que es para un jugador
Y ahora llegamos al punto que de verdad me hizo querer escribir este artículo. A la razón por la que os he dicho desde el principio que, para mí, hay un ganador clarísimo. Agarraos, porque esto es lo gordo.
Granblue Fantasy: Relink tiene un tablón de misiones al estilo Monster Hunter, donde aceptas quests para conseguir materiales, mejorar a tus personajes, conseguir equipo y subir de nivel. Es el típico bucle de «una misión más» que engancha. Y lo verdaderamente importante: podéis jugar en cooperativo con amigos. Online. Hasta cuatro jugadores, en las misiones y los combates contra jefes. Ya en el juego base, el de 40 euros, tenéis cooperativo de verdad para machacar contenido acompañados.

Y la expansión Endless Ragnarok añade la guinda que le faltaba: crossplay multiplataforma. Es decir, podréis jugar desde PC con un colega que esté en PS5, o en Switch 2, todos juntos en la misma partida sin importar dónde juegue cada uno. (Dato honesto y verificado: el juego base de 2024 NO tenía crossplay, y era una de las quejas más repetidas de la comunidad. La expansión por fin lo arregla. Bien por Cygames por escuchar.)
¿Y por qué me parece esto tan tremendamente importante? Aquí es donde conecto con SAO, y donde se decide la partida.
Sword Art Online va, literalmente, de estar atrapado dentro de un MMORPG. De un mundo online masivo donde miles de jugadores conviven, forman gremios, se enamoran, despejan las plantas de la torre juntos, mueren juntos. Esa convivencia online es LA premisa de la franquicia. Su razón de ser. El motivo entero por el que Sword Art Online existe como historia. Sin el «masivamente multijugador», SAO no es SAO.

Y sin embargo, Echoes of Aincrad, el juego que por fin iba a cumplir el sueño de meternos en ese mundo… es un RPG para UN jugador. Recorres las cien plantas de Aincrad tú solo, en compañía de una inteligencia artificial que hace de partner. Sin amigos reales. Sin gremios. Sin otros jugadores. El MMO de mentira. La fantasía vacía. Te venden la experiencia de vivir dentro de un mundo lleno de gente, y te dan un single-player con una acompañante controlada por la máquina.
¿Veis ya por dónde voy? Dejadme decirlo claro, porque es de traca:
El juego que va SOBRE estar atrapado en un mundo online repleto de jugadores… lo juegas tú solo. Y el juego que NUNCA prometió nada de eso… te deja jugar con tus amigos.
Granblue, el humilde, el que no se vendió jamás como un MMO, te da exactamente lo que el otro debería haber tenido y no tiene. Sin comentarios. Bueno, sí, un comentario: es de risa floja. Y para mí, sinceramente, ahí se decidió la partida entre los dos.
Toques de Final Fantasy (y eso, para mí, es un piropo enorme)
Una cosa que me ha conquistado de Granblue, y que ya intuí en la demo, son las pinceladas de Final Fantasy que tiene repartidas por todas partes. Y tiene su lógica: la criatura primigenia Bahamut tiene un peso importante en la trama, hay invocaciones (los Summons, que precisamente la expansión amplía como mecánica jugable nueva), una estética de fantasía épica con una tripulación entrañable surcando cielos infinitos en una nave voladora… Todo eso recuerda inevitablemente a los mejores Final Fantasy clásicos, esos de aventura, compañeros con los que encariñarte y aventura épica de verdad.
Para un servidor, que ama la saga Final Fantasy con locura, esto es un piropo de los gordos. Si a vosotros también os va ese rollo de fantasía japonesa con corazón, Granblue os va a entrar por los ojos desde el primer minuto. Tiene ese ADN, ese cariño por la aventura clásica, que tan difícil es de encontrar bien hecho.
Todo lo que trae la expansión Endless Ragnarok (9 de julio)
Vamos a poner sobre la mesa TODO lo que ofrece la expansión, que no es ningún parchecito menor: es una ampliación enorme. Esto es lo que incluye, todo confirmado oficialmente:
Seis personajes nuevos jugables, que elevan el plantel total a 29 personajes, cada uno con su estilo de combate propio:
- Beatrix: una agente de élite de la Sociedad, contratista del arma sellada Embrasque. Espadachina ágil y versátil, con distintos modos de ataque que cambian su forma de jugar.
- Eustace: tirador de élite de la Sociedad, contratista del arma Flamek Thunder. Un pistolero móvil que dispara balas de rayo mientras se reposiciona por el campo de batalla.
- Gallanza (Gallanze): una general indómita y feroz, leal a los Peregrinos de Avia y a su líder Lilith. Una antigua enemiga que ahora puedes controlar.
- Maglielle: una maga humilde y misteriosa, también leal a los Peregrinos de Avia. Otra antigua rival reconvertida en personaje jugable.
- Fraux: una habitante del cielo portadora del pacto con El Diablo (un Primal que busca crear un nuevo orden mundial), pero cuyo corazón está, paradójicamente, lleno de amor y compasión.
- Fediel: uno de los Seis Dragones, entidades que existen más allá del mundo natural, con dominio sobre la oscuridad.

Una historia completamente nueva, que continúa los eventos del Relink original. El Cielo de Zegagrande, que ya escapó por los pelos de la destrucción una vez, se enfrenta ahora a un nuevo caos: los Ragnalia, monstruos poderosísimos que anuncian, literalmente, el fin de los tiempos.
Nuevos enemigos y jefes, entre los que destacan: The World (Mundo), uno de los Arcarum creado por los Astrales en tiempos remotos, que con el tiempo desarrolló conciencia e identidad propia; el Heraldo de la Muerte (Ragnalia); y Beelzebub, un viejo conocido infame que los jugadores de Granblue Fantasy Versus reconocerán al instante, y que viene a dar muchísima guerra.
Sistemas de juego nuevos:
- Summons (Invocaciones): una mecánica completamente nueva. Algunas invocaciones se pueden controlar temporalmente, y bajo ciertas condiciones hacen una entrada espectacular acompañada de un nuevo tipo de Chain Burst llamado Primal Burst.
- Master Traits: rasgos que permiten llevar a los personajes más allá de sus límites habituales, ampliando enormemente las opciones de personalización y construcción de builds.
- Nuevos tiers de misiones cooperativas y jefes adicionales para el endgame.
The Conflux: un modo nuevo en solitario que se desbloquea al llegar al Capítulo 6, donde te esperan desafíos impredecibles y poderes enigmáticos. Tiene ciclos de dificultad creciente (hasta el nivel Maniac) con jugosas recompensas de endgame: materiales de forja, Sigils raros y materiales de mejora. El paraíso para quien le gusta exprimir un juego hasta la última gota.
Crossplay multiplataforma: ya lo he dicho arriba, pero lo repito porque es importante. Juego online conjunto entre PC, PS4, PS5 y Nintendo Switch 2, todos en la misma partida.
Vamos, que contenido no le falta ni de lejos.
¿Cuánto cuesta y cómo se compra? (atención, que el sistema de ediciones tiene su miga)
Vamos con los precios, que conviene explicarlos bien para no liarse. Datos verificados:
Si NUNCA has jugado a Granblue Relink:
- Edición Estándar (juego base + expansión): unos 60 euros (precio oficial 59,99 dólares).
- Edición Digital Especial (con contenido extra): unos 80 euros (79,99 dólares).
Si YA tienes el juego base (el de 40 euros):
- Kit de Mejora Estándar (solo la expansión): unos 30 euros (29,99 dólares).
- Kit de Mejora Especial (con extras): unos 55 euros (54,99 dólares).
O sea: si pillas el juego base ahora que está baratísimo (unos 40 euros, y en páginas de claves seguramente bastante menos) y luego le sumas el Kit de Mejora de 30, te plantas en el pack completo por unos 70 euros aproximadamente. Y aun así, fijaos en el detalle: el pack COMPLETO de Granblue, con absolutamente todo el contenido, sale por un precio similar a lo que cuesta Echoes of Aincrad en su edición estándar pelada. Echad cuentas vosotros mismos.
Y un consejo de los míos, que para eso estamos: si buscáis en páginas de claves vais a encontrar el juego base por bastante menos de esos 40 euros. Os dejo mi enlace de Instant Gaming al final por si os animáis, que así ayudáis al canal sin pagar de más.
Veredicto (de la demo, ojo)
A falta de catar el juego completo, lo que he probado en la demo me deja una sensación clarísima y difícil de discutir: Granblue Fantasy: Relink es la demostración de que no hace falta cobrar 110 euros ni vender humo para hacer un buen juego de anime. Combate disfrutón (mejorable, pero divertido de verdad), apartado visual precioso que además va fino como la seda, personajes carismáticos con historias que importan, traducción al castellano impecable, y un cooperativo online (con crossplay en su versión ampliada) que es justo lo que su «rival» de este mes promete a bombo y platillo y luego no cumple.
No es un juego perfecto, y no os lo voy a vender como tal, porque no es mi estilo. El combate podría tener más profundidad. Los modos automáticos de la demo no terminan de funcionar bien. Y la historia base, siendo entretenida, no es para enmarcarla ni va a cambiaros la vida. Tiene sus peros, como todo.

Pero por unos 40 euros el juego base, con una expansión a la vuelta de la esquina que añade un montón de contenido nuevo (seis personajes, jefes, sistemas, modos y crossplay), es de las compras más honestas que vais a poder hacer este verano. Honesta es la palabra clave: te da exactamente lo que promete, y bastante más, por lo que cuesta.
Y si tengo que elegir entre una superproducción de 110 euros que me promete un MMO y me da un juego para un jugador con una IA de niñera… o un juego que desde 40 euros no me promete la luna y me da un cooperativo de verdad para jugar con mis colegas… lo tengo clarísimo. Tan clarísimo que he escrito todo esto para contároslo.
Un juego de anime que casi nadie esperaba le ha dado una lección a la gran superproducción de Bandai Namco. Y eso, amigos, debería hacer pensar a más de una distribuidora sobre qué es lo que de verdad valora la gente: no el presupuesto que enseñas en los tráilers, sino lo que pones en las manos del jugador cuando enciende la consola.
Que cada uno saque sus conclusiones. Yo ya he sacado las mías. Y las mías llevan capitán, nave voladora y una chica de pelo azul.
Las impresiones de jugabilidad corresponden a la demo de Endless Ragnarok. El veredicto definitivo llegará con el análisis de la versión completa tras su lanzamiento el 9 de julio de 2026.





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