A veces tienes que escribir cosas que duelen, y esta es una de ellas. Ubisoft. La empresa francesa que ha creado algunas de las franquicias más queridas de los videojuegos. La de Assassin’s Creed, Far Cry, Rainbow Six, Prince of Persia, Splinter Cell. La que en 2018 valía 11.000 millones de euros en bolsa.

Hoy, mientras escribo esto en Junio de 2026, Ubisoft vale 616 millones. Ha perdido el 94% de su valor en ocho años. Ha cerrado estudios. Ha despedido a 4.000 personas. Ha cancelado 6 juegos. Y ha vendido sus joyas a Tencent a precio de saldo mientras la familia que la dirige sigue cobrando y manteniendo el control.

Esto no es que «Ubisoft tiene problemas». Es la radiografía de un gigante que se está desmoronando lentamente, vaciándose por dentro, mientras los responsables se aseguran un paracaídas dorado. Y mientras tanto, miles de desarrolladores se quedan en la calle.

Vamos a ver cómo hemos llegado aquí. Y quién es responsable de qué.

Halifax: la traición que lo cuenta todo

Empezamos por la historia más dolorosa, porque cuenta todo lo demás.

Diciembre de 2025: los empleados de Ubisoft Halifax (Canadá), responsables de juegos móviles como Assassin’s Creed Rebellion, votan a favor de sindicalizarse. 74% de votos a favor. Es la primera certificación sindical bajo la CWA en un estudio de Ubisoft. Los trabajadores buscan seguridad ante la incertidumbre que sacude la industria.

7 de enero de 2026: Ubisoft anuncia el cierre definitivo del estudio Halifax. Despido de toda la plantilla. 71 puestos de trabajo eliminados. La empresa dice que es «una coincidencia». Que estaban «optimizando operaciones» y que la decisión «se tomó por razones de negocio».

Una semana después de la sindicalización. Una semana.

Los empleados no fueron informados con antelación. El sindicato tampoco. Se enteraron todos a la vez el 7 de enero. Eso, en cualquier país civilizado, se llama union busting: cerrar un estudio para deshacerte de un sindicato recién formado. Ubisoft lo niega oficialmente. Los trabajadores y la comunidad lo dudan, con razón.

Y hay un detalle particularmente humillante: Ubisoft ha recibido hasta 2.000 millones de dólares en incentivos fiscales del gobierno canadiense desde los años 90. Dinero público canadiense para que mantengan empleos en Canadá. ¿El resultado? El cierre de Halifax y el sacrificio de los empleados sindicalizados.

Bienvenidos al primer capítulo del año.

La cronología del desastre en 2026

Vamos a poner los hechos sobre la mesa, mes a mes, para que veáis la escala real:

7 enero 2026 — Cierre de Ubisoft Halifax. 71 puestos. Una semana después de sindicalizarse.

13 enero 2026 — Despidos en Suecia. 55 puestos eliminados entre Massive Entertainment y Ubisoft Stockholm. Ubisoft Stockholm cierra como entidad.

14 enero 2026 — Despidos en Abu Dhabi. Recortes en el «centro regional» de Ubisoft, abierto en 2011 con unos 60 empleados.

Total en las primeras dos semanas del año: 126 desarrolladores afectados.

21 enero 2026 — La bomba. Ubisoft anuncia:

  • 6 juegos cancelados completos, incluido el remake esperadísimo de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, además de 4 títulos sin anunciar (3 IPs nuevas y un móvil) y otro misterioso
  • 7 juegos retrasados
  • Reorganización en 5 «Creative Houses»
  • Pérdida operativa proyectada de 1.000 millones de euros

22 enero 2026 — El día negro en bolsa. Ubisoft abre con caída del 33%. Trading suspendido. Cierra el día con -34,4%. La peor sesión desde su salida a bolsa en 1996. Capitalización al cierre: 616 millones de euros. Hace ocho años valía 11.000 millones.

Para que os hagáis una idea de la magnitud: ese día Ubisoft perdió más valor en una sola sesión que la capitalización completa de CD Projekt Red (4.200 millones), los de The Witcher 3 y Cyberpunk 2077.

Febrero 2026 — Más despidos. 40 personas en Ubisoft Toronto. Anuncio del plan de «salida voluntaria» en la sede de Francia: objetivo de 200 despidos en HQ.

Marzo 2026 — Cierre del año fiscal. Resultados oficiales: pérdida operativa real de 1.322 millones, pérdida neta de 1.475 millones, net bookings caídos un 17,4% a 1.530 millones.

Desde 2022 hasta 2026: Ubisoft ha pasado de 21.000 empleados a 17.000. Cuatro mil personas menos. Toda una ciudad pequeña.

Estos no son números. Son personas. Familias. Hipotecas. Currículos.

La jugada con Tencent: cuando vender es ganar

Y ahora vamos a la parte más sucia. La que explica por qué pasa todo lo demás.

Julio de 2025: Ubisoft anuncia un acuerdo con Tencent, el gigante tecnológico chino. La operación: crear una nueva subsidiaria llamada Vantage Studios que va a contener las tres franquicias más valiosas de Ubisoft: Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six. Tencent invierte 1.160 millones de euros a cambio del 25-26,32% de esa subsidiaria.

En el papel suena bien: Ubisoft mantiene el control mayoritario, recibe una inyección de capital, y se separa sus mejores activos. Inversión. Movimiento estratégico.

En la realidad es otra cosa muy distinta. Vamos a desglosar lo que la prensa especializada ya ha analizado:

Uno: Tencent ha comprado las joyas a precio de saldo. Comparemos. En 2018 Ubisoft entera valía 11.000 millones. Tencent paga 1.160 millones por el 25% de las tres franquicias más rentables. Hacéis vosotros las cuentas. Es comprar Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six casi gratis.

Dos: la operación evade leyes francesas de compra obligatoria. En Francia, si una empresa extranjera quiere quedarse con una compañía cotizada, hay leyes que obligan a hacer ofertas públicas con un precio mínimo para proteger a los accionistas minoritarios. La estructura de Vantage Studios esquiva esas leyes. Tencent no está «comprando Ubisoft», está invirtiendo en una «subsidiaria». Trampa legal perfecta.

Tres: la familia Guillemot mantiene el control. Yves Guillemot sigue como CEO. Su hijo Charlie Guillemot ha sido promocionado sin experiencia previa relevante, según denuncias de accionistas. El consejo de administración sigue dominado por la familia. Han usado dinero ajeno (de los accionistas que han perdido el 85% de su inversión, y ahora de Tencent) para cubrir sus propios errores de gestión, y se han asegurado seguir mandando.

Cuatro: Tencent NO puede vender su 25% durante 5 años. Eso significa que la familia Guillemot tiene 5 años garantizados al volante. Cinco años para «estabilizar» la empresa. O para vaciarla más.

Como dijo un análisis financiero: «Tencent no está invirtiendo en el futuro de Ubisoft. Está adquiriendo Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six a precios de quiebra mientras la familia Guillemot usa dinero ajeno para cubrir fallos de gestión.»

Estrategia de salida disfrazada de inversión. Manual de empresa en crisis.

La estructura «Creative Houses»: ¿reorganización o despido encubierto?

El 21 de enero de 2026, junto con el anuncio del desastre, Ubisoft presentó su nuevo modelo operativo: cinco «Casas Creativas», cada una enfocada en un género específico. Suena bien. Suena moderno. Suena ágil.

Pero hay un detalle. Esta reorganización implica vuelta obligatoria a la oficina para muchos empleados que llevaban años en remoto o en modelo híbrido. Trabajadores en Quebec, Toronto, Montpellier, Estocolmo. Gente que ha comprado casa, que tiene hijos en colegios, que se reubicó durante la pandemia.

Forzar la vuelta a la oficina sabiendo que muchos no podrán o no querrán es lo que se llama en la industria «soft layoff»: despidos blandos. Tú no echas a la gente, pero les pones condiciones que sabes que muchos no pueden cumplir, así dimiten ellos y te ahorras las indemnizaciones.

Es la jugada favorita de las empresas en crisis cuando no quieren cargar con el coste mediático de despidos masivos. Ubisoft no es la primera ni será la última. Pero no se puede pasar por alto.

Lo que se ha cancelado: las víctimas creativas

Vamos a hablar de lo que no vamos a jugar nunca por culpa de todo esto:

Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo Remake. El remake llevaba años en desarrollo. Cambió de equipo varias veces. Se canceló oficialmente el 21 de enero. Adiós a una de las nostalgias más esperadas por los fans veteranos.

Cuatro proyectos no anunciados. Tres IPs completamente nuevas que iban a ser franquicias del futuro de Ubisoft, y un juego móvil. Años de trabajo de desarrolladores, conceptos, prototipos, sueños creativos. A la basura.

Un sexto título misterioso. Ubisoft no ha querido revelar cuál. Especulación: podría ser Beyond Good and Evil 2, el juego eterno que llevamos esperando desde 2008 y que ha pasado por más reinicios de los que podemos contar.

Siete juegos retrasados sin fechas claras. Esto incluye supuestamente nuevos Far Cry, el Splinter Cell Remake (que Ubisoft jura que «sigue vivo»), y otros proyectos.

La cancelación de un proyecto en desarrollo no es solo perder un juego. Es perder años de trabajo de desarrolladores, perder relaciones con partners, perder la confianza de los jugadores, y muy a menudo, perder los empleos de los equipos que trabajaban en él.

¿Va a quebrar Ubisoft? La respuesta honesta

Aquí tengo que ser muy claro y no caer en el clickbait, porque esto es importante.

Ubisoft NO está en quiebra inminente. La empresa tiene liquidez suficiente para afrontar sus obligaciones a corto plazo. Tiene franquicias que siguen vendiendo bien (Rainbow Six Siege X, Anno 117, los DLC de AC Shadows generan ingresos). Tiene un cash flow que, aunque negativo, no es catastrófico.

PERO la situación es muy preocupante por varias razones:

Uno: Las ventas seguirán bajando este año fiscal. Ubisoft lo ha advertido oficialmente. El consumo de caja libre puede alcanzar 500 millones de euros más este ejercicio.

Dos: Tiene deuda de entre 1.100 y 1.400 millones de euros. Si incumple los covenants (las condiciones financieras de su deuda), los bancos pueden exigir el pago anticipado y forzar una refinanciación de emergencia.

Tres: El acuerdo con Tencent es solo por cinco años. Después de 2030, Tencent puede vender su 25% de Vantage Studios. Si lo vende a otro gigante (Microsoft, Sony, Amazon), Ubisoft pierde control real sobre AC, Far Cry y Rainbow Six.

Cuatro: La sangría de talento es brutal. 4.000 empleados perdidos en 4 años. La gente que se va se lleva conocimiento, contactos y experiencia que no vuelven.

La respuesta más probable a «¿va a desaparecer Ubisoft?» es: NO, no va a desaparecer. Va a transformarse en algo muy diferente a lo que fue. Más pequeña, más controlada por capital extranjero, con menos creatividad y más franquicias seguras. Una empresa que existe pero que ya no es el gigante creativo que fue.

¿Quién es responsable de esto?

Aquí entro en territorio de opinión personal sin filtros. Vamos.

La familia Guillemot, primero. Yves Guillemot lleva 30 años al frente de Ubisoft. Su gestión ha llevado a la empresa de ser referente creativo en Europa a estar al borde del rescate. Y mientras los empleados pierden sus trabajos, él sigue en el sillón. Su hijo Charlie ha sido promocionado sin justificación clara. Es nepotismo en estado puro mientras se predica eficiencia y meritocracia.

La estrategia de los últimos 10 años. Ubisoft apostó todo por:

  • Live services que nadie pidió (XDefiant cerrado, Skull and Bones tibio)
  • Franquicias estiradas hasta el aburrimiento (Assassin’s Creed sacando un juego cada año)
  • Apuestas por crypto y NFT (Quartz fue un fracaso histórico)
  • Microtransacciones cada vez más agresivas
  • Eliminar el factor sorpresa de sus juegos hasta volverlos predecibles

El mercado y la pandemia. Para ser justos, el contexto ha sido brutal. Subida de costes de desarrollo, expectativas infladas post-COVID, competencia feroz, saturación del mercado. No es solo culpa de Ubisoft.

Pero la responsabilidad última está en los despachos. Cuando las cosas salen mal, los que toman las decisiones deberían pagar el precio. Y aquí pasa al revés: pagan los desarrolladores, los artistas, los testers, los animadores. Los Guillemot siguen mandando.

Dedicatoria

Este artículo va dedicado a las 4.000 personas que han perdido su trabajo en Ubisoft entre 2022 y 2026.

A los 71 empleados de Halifax que se sindicalizaron buscando seguridad y recibieron a cambio el cierre del estudio.

A los 55 de Suecia, los 40 de Toronto, los de Abu Dhabi, los de París, los de todos los estudios que han ido cayendo a lo largo de estos años.

A los desarrolladores que llevaban años currándose Prince of Persia Remake y vieron su trabajo cancelado de un día para otro.

A todos los que pusieron su talento, su tiempo y su salud mental en hacer juegos que millones de personas hemos disfrutado.

Vosotros no sois responsables de lo que ha pasado. Son ellos. Los de los despachos. Los que cobran 6 cifras al año mientras vosotros enviáis CVs.

Mucho ánimo a todos los que estáis buscando trabajo ahora mismo. La industria os debe muchísimo más de lo que vais a recibir.

Conclusión

Ubisoft no va a desaparecer mañana. Pero la Ubisoft que conocimos, la que nos dio Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo en 2003, Splinter Cell, los primeros Assassin’s Creed, los primeros Rainbow Six… esa Ubisoft ya no existe. Lleva años muriendo. 2026 es solo el año en que el público se ha enterado.

Lo que viene es una empresa más pequeña, más conservadora, más controlada por capital chino, dedicada a explotar las franquicias seguras mientras los riesgos creativos quedan reservados para estudios indie y compañías más valientes.

Quizá esa Ubisoft sobreviva 10 años más. Quizá vuelva a brillar bajo el sol algún día. Pero el coste humano de llegar hasta aquí ha sido enorme. 4.000 personas. Una ciudad pequeña entera.

Y mientras tanto, los Guillemot siguen donde están. Cobrando, mandando, decidiendo el futuro de una empresa que ya no es suya, sino de un consorcio donde China tiene asiento permanente.

Bienvenidos al estado de la industria del videojuego en 2026. Da asco. Pero hay que contarlo.

Mucho ánimo a todos los desarrolladores que estáis pasando por esto. Vuestro trabajo importa. Vuestro talento importa. Esto no es culpa vuestra.


Os leo en comentarios. Y si conocéis a alguien afectado por los despidos en la industria, dadle apoyo. Es lo único que podemos hacer desde aquí.

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